Archive for the Historia de H-D Category

Un poco de historia Harley Davidson.

Posted in Historia de H-D on junio 1, 2009 by bikerexcalibur

La primera Harley Davidson contaba con un carburador construido en parte con un recipiente de consérva. Sin embargo hicieron falta pocos años para transformar este nombre en una prestigiosa marca en un mito. A través de los años se ha convertido en el símbolo de moto «a la americana», caracterizado por el gigantismo, la exasperada robustez y la sobrada potencia.
En los primeros diez años del siglo veinte, la industria motociclista americana era tan extensa como floreciente, pero después América se lanzó al automóvil, y, poco a poco, todas las marcas motociclistas originarias desaparecieron.
Como consecuencia de la crisis financiera de Wall Street de 1929-1930, sólo se mantuvieron en pie dos marcas: Harley Davidson e Indian, aunque sería justo decir que si ambas sobrevivieron en los siguientes años fue gracias a los pedidos de la policía y del ejército. Otro aspecto aún más sorprendente de la Harley-Davidson Motor Company Inc. lo representa el hecho de que haya podido permanecer como una empresa familiar durante tanto tiempo: justo hasta 1965.

Antes de esta fecha los dirigentes siempre fueron elegidos entre los Harley o los Davidson, de generación en generación.
Para iniciar la historia de esta gran marca americana, debemos de trasladanos a 1901, cuando William Harley era un diseñador y Arthur Davidson un modelista. Durante cierto tiempo, los dos amigos habían acariciado la idea de motorizar una bicicleta de pedales; sin embargo, esta idea no se materializó hasta que Willian Harley tuvo un cambio de opiniones con un colega diseñador que había realizado un proyecto similar, Ambos se unieron a un tercer amigo, Ole Evinrude, apasionado por los motores de pequeña cilindrada (y que con el tiempo se hizo famoso como constructor de motores fuera de borda)
, y a dos hermanos de Arthur Davidson.El primer motor Harley Davidson se elaboró a base de un bote de conserva en un pequeño taller prestado, y se adaptó a un bastidor, sin embargo este primer prototipo se reveló insuficiente incluso para propulsar la moto a lo largo de una calle llana por completo; al segundo ejemplar realizado se le aumentó la cilindrada, obteniendo un motor de 400 c.c. más mejorado que el prototipo original, el motor podía afrontar la salida sin esfuerzo, pero el chasis de la bicicleta resultó demasiado débil. Realizada una modificación los resultados comenzaron a ser satisfactorios y el grupo se trasladó a un nuevo barracón, en cuya puerta escribieron el nombre Harley- Davidson Motor Company, dedicándose de lleno a la producción motociclista, El viejo barracón todavía se conserva en la actualidad por motivos sentimentales, en los terrenos de la actual gigantesca fábrica de Milwaukee, en Wisconsin.La primera versión de serie, lanzada en la temporada 1903, fue el modelo de 405 c.c., con motor monocilíndrico de 3 CV y se denominó «Silent Gray Fellow»: los constructores habían puesto una especial atención en el ruido, que se redujo al mínimo tanto en el motor como en el tubo de escape.Después de la construcción de este primer modelo, las dimensiones se retocaron de nuevo, llevando la cilindrada hasta los 450 C.c. y la potencia del motor a 4 CV.
En 1906, se produjeron 50 motocicletas, pero William Harley advirtió sagazmente que el progreso se basaba en la experiencia práctica. Para que la Sociedad pudiese proseguir, era necesario mejorar el producto, y para conseguir esta mejora se precisaba que cada uno profundizase en sus propios conocimientos técnicos: y William Harley, firmemente convencido de esta necesidad, decidió inscribirse en un curso de ingeniería en la Universidad de Wisconsin.
En 1907 la Compañía realizó otro centenar de máquinas y se adelantó un paso más en el mundo del comercio, transformando su anterior denominación por la de «Harley – Davidson Motor Company Incorporated». Walter Davidson se revelaba ya como el elemento mejor preparado de la sociedad para elaborar estrategias válidas en el campo de la competición; en efecto, fue él quien encamino a la Harley- Davidson a su primer éxito deportivo, ganando, en 1908, la «Endurance Run”, una prueba de resistencia; a esta primera afirmación le siguió, este mismo año, la realización del fantástico recorrido de casi 67 kilómetros con un litro de combustible, en un tramo de colinas, durante una prueba de «economía» que se desarrolló ante varios espectadores.
Hasta este momento, Harley- Davidson se había mantenido fiel al monocilíndrico, pero, en 1909, realizó su primer bicilíndrico en V, un modelo de 4 CV que introducía el mando manual del acelerador y la peculiar horquilla delantera Harley- Davidson, que pronto se hizo famosa. Los progresos fueron constantes, aunque no espectaculares, en los dos años siguientes, ya que el quinteto trabajaba en un bicilíndrico de 1000 c.c. Sin embargo, el monocilíndrico no se había abandonado y estaba en producción un ejemplar de 600 c.c. En este mismo período, se contrató a William S. Ottaway como asistente de William Harley y, a partir de aquel momento, los nuevos proyectos se sucedieron a ritmo acelerado. De 1913 data el asiento «Ful Floteing» (una suspensión telescópica del asiento por muelles) y el embrague en el eje de oscilación trasero, montado por vez primera en el monocilíndrico de 600 c.c., este modelo pasó, un año después, de la transmisión por correa a la de cadena. El bicilíndrico de 1000 c.c., capaz, nominalmente, de desarrollar una potencia de 11 CV, se dotó de un nuevo arranque por pedal, elaborado por Ottaway y, además, Con un sistema de lubricación automática. Por primera vez existía también otra posibilidad, tener, bajo pedido, un cambio de dos velocidades.
El año 1914 significó el inicio de un nuevo capítulo en la historia de Harley- Davidson. Durante algunos años, los propietarios de motocicletas de esta marca se habían distinguido como corredores privados en las numerosas pruebas sobre pista plana y pistas de ceniza (características del deporte americano): haciéndose eco de este interés deportivo en la confrontación de sus propias máquinas, la Compañía instituyó un departamento de carreras, que en breve tiempo demostró en forma extraordinaria su efectividad.
La firma ya había empezado a fabricar un cambio de tres marchas, pero tenía en proyecto una realización verdaderamente excepcional: se trataba nada menos que de un bicilíndrico en V de carreras con ocho válvulas y dos tubos de escape para cada cilindro. En 1916, este modelo, entró a formar parte del equipo oficial, conquistando el récord mundial de la hora en pista plana a una media de 133,5 km/h, y sobre el mismo circuito de Dodge City consiguió un recorrido de 160 kilómetros en una hora y once minutos. Clymer formó parte asimismo del equipo Harley-Davidson que se adjudicó el Campeonato Americano de 1916 sobre trescientas millas (cerca de 500 kilómetros).
Entretanto, Europa se hallaba inmersa en una guerra desde 1914, en la que Estados Unidos entró a partir de 1917, y de inmediato se empeñó en ella al máximo ya fuese como combatiente o como suministrador de material bélico. Harley- Davidson suspendió por completo la producción de sus modelos de uso civil y construyó en dos años 20000 ejemplares para el ejército. La misma sociedad, bajo pedido del gobierno, instituyó además una serie de escuelas de adiestramiento motociclista, en las que los técnicos del ejército aprendían los conocimientos necesarios para la reparación de los vehículos.La novedad de 1919 la constituyó el modelo W de 600 c.c., con dos cilindros horizontales opuestos longitudinalmente; el cambio poseía tres velocidades. El embrague era por discos múltiples en baño de aceite y la transmisión final por cadena completamente encerrada en cárter. En junio de 1919 Hap Scherer, con el modelo W, estableció un nuevo récord en la prueba de las «Tres Banderas» (desde Canadá a Méjico, a través de Estados Unidos), recorriendo los 2712 kilómetros en 64 horas y 58 minutos. El modelo W fue la moto de menor cilindrada que participó en esta prueba y por este motivo su récord no duró mucho tiempo. En septiembre de este mismo año, Walter Hadfield volvió a inscribir de nuevo su nombre al efectuar el recorrido en 51 horas y 22 minutos, esta vez con la bicilíndrica de 1000 c.c.
Via:http://lokosyxifladas.blogspot.com/

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Un poco de historia Harley Davidson.

Posted in Historia de H-D on junio 1, 2009 by bikerexcalibur

La primera Harley Davidson contaba con un carburador construido en parte con un recipiente de consérva. Sin embargo hicieron falta pocos años para transformar este nombre en una prestigiosa marca en un mito. A través de los años se ha convertido en el símbolo de moto «a la americana», caracterizado por el gigantismo, la exasperada robustez y la sobrada potencia.
En los primeros diez años del siglo veinte, la industria motociclista americana era tan extensa como floreciente, pero después América se lanzó al automóvil, y, poco a poco, todas las marcas motociclistas originarias desaparecieron.
Como consecuencia de la crisis financiera de Wall Street de 1929-1930, sólo se mantuvieron en pie dos marcas: Harley Davidson e Indian, aunque sería justo decir que si ambas sobrevivieron en los siguientes años fue gracias a los pedidos de la policía y del ejército. Otro aspecto aún más sorprendente de la Harley-Davidson Motor Company Inc. lo representa el hecho de que haya podido permanecer como una empresa familiar durante tanto tiempo: justo hasta 1965.

Antes de esta fecha los dirigentes siempre fueron elegidos entre los Harley o los Davidson, de generación en generación.
Para iniciar la historia de esta gran marca americana, debemos de trasladanos a 1901, cuando William Harley era un diseñador y Arthur Davidson un modelista. Durante cierto tiempo, los dos amigos habían acariciado la idea de motorizar una bicicleta de pedales; sin embargo, esta idea no se materializó hasta que Willian Harley tuvo un cambio de opiniones con un colega diseñador que había realizado un proyecto similar, Ambos se unieron a un tercer amigo, Ole Evinrude, apasionado por los motores de pequeña cilindrada (y que con el tiempo se hizo famoso como constructor de motores fuera de borda)
, y a dos hermanos de Arthur Davidson.El primer motor Harley Davidson se elaboró a base de un bote de conserva en un pequeño taller prestado, y se adaptó a un bastidor, sin embargo este primer prototipo se reveló insuficiente incluso para propulsar la moto a lo largo de una calle llana por completo; al segundo ejemplar realizado se le aumentó la cilindrada, obteniendo un motor de 400 c.c. más mejorado que el prototipo original, el motor podía afrontar la salida sin esfuerzo, pero el chasis de la bicicleta resultó demasiado débil. Realizada una modificación los resultados comenzaron a ser satisfactorios y el grupo se trasladó a un nuevo barracón, en cuya puerta escribieron el nombre Harley- Davidson Motor Company, dedicándose de lleno a la producción motociclista, El viejo barracón todavía se conserva en la actualidad por motivos sentimentales, en los terrenos de la actual gigantesca fábrica de Milwaukee, en Wisconsin.La primera versión de serie, lanzada en la temporada 1903, fue el modelo de 405 c.c., con motor monocilíndrico de 3 CV y se denominó «Silent Gray Fellow»: los constructores habían puesto una especial atención en el ruido, que se redujo al mínimo tanto en el motor como en el tubo de escape.Después de la construcción de este primer modelo, las dimensiones se retocaron de nuevo, llevando la cilindrada hasta los 450 C.c. y la potencia del motor a 4 CV.
En 1906, se produjeron 50 motocicletas, pero William Harley advirtió sagazmente que el progreso se basaba en la experiencia práctica. Para que la Sociedad pudiese proseguir, era necesario mejorar el producto, y para conseguir esta mejora se precisaba que cada uno profundizase en sus propios conocimientos técnicos: y William Harley, firmemente convencido de esta necesidad, decidió inscribirse en un curso de ingeniería en la Universidad de Wisconsin.
En 1907 la Compañía realizó otro centenar de máquinas y se adelantó un paso más en el mundo del comercio, transformando su anterior denominación por la de «Harley – Davidson Motor Company Incorporated». Walter Davidson se revelaba ya como el elemento mejor preparado de la sociedad para elaborar estrategias válidas en el campo de la competición; en efecto, fue él quien encamino a la Harley- Davidson a su primer éxito deportivo, ganando, en 1908, la «Endurance Run”, una prueba de resistencia; a esta primera afirmación le siguió, este mismo año, la realización del fantástico recorrido de casi 67 kilómetros con un litro de combustible, en un tramo de colinas, durante una prueba de «economía» que se desarrolló ante varios espectadores.
Hasta este momento, Harley- Davidson se había mantenido fiel al monocilíndrico, pero, en 1909, realizó su primer bicilíndrico en V, un modelo de 4 CV que introducía el mando manual del acelerador y la peculiar horquilla delantera Harley- Davidson, que pronto se hizo famosa. Los progresos fueron constantes, aunque no espectaculares, en los dos años siguientes, ya que el quinteto trabajaba en un bicilíndrico de 1000 c.c. Sin embargo, el monocilíndrico no se había abandonado y estaba en producción un ejemplar de 600 c.c. En este mismo período, se contrató a William S. Ottaway como asistente de William Harley y, a partir de aquel momento, los nuevos proyectos se sucedieron a ritmo acelerado. De 1913 data el asiento «Ful Floteing» (una suspensión telescópica del asiento por muelles) y el embrague en el eje de oscilación trasero, montado por vez primera en el monocilíndrico de 600 c.c., este modelo pasó, un año después, de la transmisión por correa a la de cadena. El bicilíndrico de 1000 c.c., capaz, nominalmente, de desarrollar una potencia de 11 CV, se dotó de un nuevo arranque por pedal, elaborado por Ottaway y, además, Con un sistema de lubricación automática. Por primera vez existía también otra posibilidad, tener, bajo pedido, un cambio de dos velocidades.
El año 1914 significó el inicio de un nuevo capítulo en la historia de Harley- Davidson. Durante algunos años, los propietarios de motocicletas de esta marca se habían distinguido como corredores privados en las numerosas pruebas sobre pista plana y pistas de ceniza (características del deporte americano): haciéndose eco de este interés deportivo en la confrontación de sus propias máquinas, la Compañía instituyó un departamento de carreras, que en breve tiempo demostró en forma extraordinaria su efectividad.
La firma ya había empezado a fabricar un cambio de tres marchas, pero tenía en proyecto una realización verdaderamente excepcional: se trataba nada menos que de un bicilíndrico en V de carreras con ocho válvulas y dos tubos de escape para cada cilindro. En 1916, este modelo, entró a formar parte del equipo oficial, conquistando el récord mundial de la hora en pista plana a una media de 133,5 km/h, y sobre el mismo circuito de Dodge City consiguió un recorrido de 160 kilómetros en una hora y once minutos. Clymer formó parte asimismo del equipo Harley-Davidson que se adjudicó el Campeonato Americano de 1916 sobre trescientas millas (cerca de 500 kilómetros).
Entretanto, Europa se hallaba inmersa en una guerra desde 1914, en la que Estados Unidos entró a partir de 1917, y de inmediato se empeñó en ella al máximo ya fuese como combatiente o como suministrador de material bélico. Harley- Davidson suspendió por completo la producción de sus modelos de uso civil y construyó en dos años 20000 ejemplares para el ejército. La misma sociedad, bajo pedido del gobierno, instituyó además una serie de escuelas de adiestramiento motociclista, en las que los técnicos del ejército aprendían los conocimientos necesarios para la reparación de los vehículos.La novedad de 1919 la constituyó el modelo W de 600 c.c., con dos cilindros horizontales opuestos longitudinalmente; el cambio poseía tres velocidades. El embrague era por discos múltiples en baño de aceite y la transmisión final por cadena completamente encerrada en cárter. En junio de 1919 Hap Scherer, con el modelo W, estableció un nuevo récord en la prueba de las «Tres Banderas» (desde Canadá a Méjico, a través de Estados Unidos), recorriendo los 2712 kilómetros en 64 horas y 58 minutos. El modelo W fue la moto de menor cilindrada que participó en esta prueba y por este motivo su récord no duró mucho tiempo. En septiembre de este mismo año, Walter Hadfield volvió a inscribir de nuevo su nombre al efectuar el recorrido en 51 horas y 22 minutos, esta vez con la bicilíndrica de 1000 c.c.
Via:http://lokosyxifladas.blogspot.com/

Harley-Davidson: Mito y acero (y II)

Posted in Historia de H-D on mayo 31, 2009 by bikerexcalibur

A pesar de la excelente publicidad gracias a rockeros y tipos duros en general como Elvis o Marlon Brando, Harley inicia los ‘80 con una fuerte bajada en la demanda. Tuvieron que reinventarse para seguir siendo los mismos.

Concentrada en averiguar cómo seguir ‘vendiendo la moto’, Harley sube una marcha para buscar nuevos nichos de mercado y comienza a ‘viralizar’ un mensaje que ha llegado hasta nuestros días: tú, amigo yuppie, tú, triunfador que has llegado a lo más alto y estás forrado, pero en cuyo corazoncito aún existe un rincón oscuro, tú sabes que quieres una Harley.

Y el mensaje comienza a calar: suben precios para diferenciarse de las copias japonesas, comienzan a “popularizarse” -es un decir- y ya no sólo las desean los malotes. Es un proceso lento y tedioso, se perderán adeptos por el camino que optarán por las Indian o las Confederate para no perder las raíces, pero la nueva tierra prometida es mucho mayor.

Sell to live, live to sell

En 1983 la marca crea el club Harley Owners Group (HOG) que, con el tiempo, se convertirá en la comunidad de este tipo más grande del mundo con más de 900.000 socios. Soplan nuevos vientos, las cifras de ventas aumentan y Harley sigue avanzando: en 1990 la FatBoy se convierte en un clásico instantáneo en su presentación. Posteriormente, su celebridad será universal al aparecer en ‘Terminator 2‘ junto a Arnold Schwarzeneger.

Además de reinventar su imagen, Harley ha sabido desarrollar como nadie ese fenómeno a veces barroco y a veces trágico que se denomina ahora tuning, aunque siempre se ha conocido como custom. En este sarao, Harley es la reina indicutible.

Pasando por caja religiosamente, que es lo que tienen los cultos paganos, puede diferenciar su ‘cerdo’ hasta convertirla en un auténtico salón rodante, o potenciarla para hacer caballitos facilmente pese a sus más de 300 kilos de peso. Literalmente, de todo.

Pero aún queda un territorio inexplorado por la mercadotecnia: Usted.

Difícilmente se puede ser más auténtico que siendo uno mismo, como los otros. Gafas de sol, colonia, pañuelos, chalecos de Harley y un largo etcétera de productos para seguir siendo un rebelde de los nuestros, un auténtico freerider… Y oigan, cuela.

En 1995 Harley ya ha reencontrado definitivamente el camino del éxito y marca su récord de ventas de producción en 105.104 motocicletas. Ya no es tan extraño encontrar a un hombre de negocios montado en una Harley, o a mujeres, algo impensable en décadas anteriores.

Aún recuerdo la imagen vista en alguna revista del corazón hace unos años: Harrison Ford descansaba lánguida pero sedutoramente bajo el porche, entre cabalgada y cabalagada, en un cómodo sillón junto a su Harley, con una bandeja de plata debajo para recoger el aceite que perdía. La Harley, digo. Si esto no es nivel, ya me dirán ustedes.

Traición pagana

Sin embargo, todo lo avanzado en mercadotecnia es inversamente proporcional a los avances mecánicos: llevan casi 50 años con mecánicas idolatradas pero anticuadas que exigen mantenimientos constantes.
Sabedores de que el cromo y el cuero ya no brillan como antaño y que su público es ahora más exigente, menos dispuesto a apretar tuercas cada 1.000 kilómetros, Harley-Davidson da el salto definitivo y presenta en 2003 la V-Rod, un nuevo modelo cuyo motor desarrolla Porsche.

Potente, rápida, cómoda y moderna, pero ya no le quedan bien las bolsas de piel tachonadas. Se han diseñado unas específicas en aluminio y plástico que sí le quedan bien y lo más divertido es que la presentan en Tokio, territorio apache desde el que hace veinte años casi les apean del negocio.

V-Rod para unos, “la bastarda” para otros, si en los ‘80 su resurrección se debió a la imagen, ahora se intenta por la tecnología. Pero este paso tampoco es entendido por los más puristas y cesan las innovaciones radicales, centrándose en mejorar la mecánica y mantener el diseño, o mejor dicho, su ausencia. De todos modos, para el núcleo duro de los aficionados pura sangre, “una cosa son las Harley, y otra lo que se vende ahora”.

Concentración en el cine

Si bien es cierto que hasta hace bien poco Harley nunca ha hablado de hacer publicidad como tal, bien mirado llevan muchos años haciendo anuncios de hora y media, desde ‘Easy Rider‘, hasta hoy. Echen un vistazo.

Además de en largometrajes, los actos publicitarios más recordados son las reuniones que organizan sus dueños, espontáneamente o instigadas por la propia marca, como el Open Road Tour, muestra palpable del poder de convocatoria de Harley. Lo mejor de estos actos, además del buen ambiente, es que la recaudación suele donarse a la investigación de la distrofia muscular.

La familia y varios más

En 1998 Harley sigue explorando nuevos caminos y se reinventa asimilando a un fabricante de motos deportivas, Buell, que comparte la esencia norteamericana y motores con Harley; así los clientes más quemados también pueden sentir “la experiencia Harley”… ahora es Harley la que roba algo de mercado a las ‘R’ japonesas… cosas veredes, amigo Sancho.

Demostrando una vez más su visión largoplacista que explica por qué llevan 100 años en el negocio, en agosto de este 2008 Harley-Davison ha repetido estrategia comprando una marca de culto, lujosa, exclusiva, que fabrica motos preciosas con un diseño excepcional y a un precio muy alto, pero… muy deportivas: MV-Agusta.

Sobrevaloradas, diferentes, ilógicas… hay otras motos que cumplen el mismo cometido con mejores prestaciones y precios, pero no son Harley-Davidson.

Editado por Adolfo Ventura en: http://www.tintadigital.org

Harley-Davidson: Mito y acero (y II)

Posted in Historia de H-D on mayo 31, 2009 by bikerexcalibur

A pesar de la excelente publicidad gracias a rockeros y tipos duros en general como Elvis o Marlon Brando, Harley inicia los ‘80 con una fuerte bajada en la demanda. Tuvieron que reinventarse para seguir siendo los mismos.

Concentrada en averiguar cómo seguir ‘vendiendo la moto’, Harley sube una marcha para buscar nuevos nichos de mercado y comienza a ‘viralizar’ un mensaje que ha llegado hasta nuestros días: tú, amigo yuppie, tú, triunfador que has llegado a lo más alto y estás forrado, pero en cuyo corazoncito aún existe un rincón oscuro, tú sabes que quieres una Harley.

Y el mensaje comienza a calar: suben precios para diferenciarse de las copias japonesas, comienzan a “popularizarse” -es un decir- y ya no sólo las desean los malotes. Es un proceso lento y tedioso, se perderán adeptos por el camino que optarán por las Indian o las Confederate para no perder las raíces, pero la nueva tierra prometida es mucho mayor.

Sell to live, live to sell

En 1983 la marca crea el club Harley Owners Group (HOG) que, con el tiempo, se convertirá en la comunidad de este tipo más grande del mundo con más de 900.000 socios. Soplan nuevos vientos, las cifras de ventas aumentan y Harley sigue avanzando: en 1990 la FatBoy se convierte en un clásico instantáneo en su presentación. Posteriormente, su celebridad será universal al aparecer en ‘Terminator 2‘ junto a Arnold Schwarzeneger.

Además de reinventar su imagen, Harley ha sabido desarrollar como nadie ese fenómeno a veces barroco y a veces trágico que se denomina ahora tuning, aunque siempre se ha conocido como custom. En este sarao, Harley es la reina indicutible.

Pasando por caja religiosamente, que es lo que tienen los cultos paganos, puede diferenciar su ‘cerdo’ hasta convertirla en un auténtico salón rodante, o potenciarla para hacer caballitos facilmente pese a sus más de 300 kilos de peso. Literalmente, de todo.

Pero aún queda un territorio inexplorado por la mercadotecnia: Usted.

Difícilmente se puede ser más auténtico que siendo uno mismo, como los otros. Gafas de sol, colonia, pañuelos, chalecos de Harley y un largo etcétera de productos para seguir siendo un rebelde de los nuestros, un auténtico freerider… Y oigan, cuela.

En 1995 Harley ya ha reencontrado definitivamente el camino del éxito y marca su récord de ventas de producción en 105.104 motocicletas. Ya no es tan extraño encontrar a un hombre de negocios montado en una Harley, o a mujeres, algo impensable en décadas anteriores.

Aún recuerdo la imagen vista en alguna revista del corazón hace unos años: Harrison Ford descansaba lánguida pero sedutoramente bajo el porche, entre cabalgada y cabalagada, en un cómodo sillón junto a su Harley, con una bandeja de plata debajo para recoger el aceite que perdía. La Harley, digo. Si esto no es nivel, ya me dirán ustedes.

Traición pagana

Sin embargo, todo lo avanzado en mercadotecnia es inversamente proporcional a los avances mecánicos: llevan casi 50 años con mecánicas idolatradas pero anticuadas que exigen mantenimientos constantes.
Sabedores de que el cromo y el cuero ya no brillan como antaño y que su público es ahora más exigente, menos dispuesto a apretar tuercas cada 1.000 kilómetros, Harley-Davidson da el salto definitivo y presenta en 2003 la V-Rod, un nuevo modelo cuyo motor desarrolla Porsche.

Potente, rápida, cómoda y moderna, pero ya no le quedan bien las bolsas de piel tachonadas. Se han diseñado unas específicas en aluminio y plástico que sí le quedan bien y lo más divertido es que la presentan en Tokio, territorio apache desde el que hace veinte años casi les apean del negocio.

V-Rod para unos, “la bastarda” para otros, si en los ‘80 su resurrección se debió a la imagen, ahora se intenta por la tecnología. Pero este paso tampoco es entendido por los más puristas y cesan las innovaciones radicales, centrándose en mejorar la mecánica y mantener el diseño, o mejor dicho, su ausencia. De todos modos, para el núcleo duro de los aficionados pura sangre, “una cosa son las Harley, y otra lo que se vende ahora”.

Concentración en el cine

Si bien es cierto que hasta hace bien poco Harley nunca ha hablado de hacer publicidad como tal, bien mirado llevan muchos años haciendo anuncios de hora y media, desde ‘Easy Rider‘, hasta hoy. Echen un vistazo.

Además de en largometrajes, los actos publicitarios más recordados son las reuniones que organizan sus dueños, espontáneamente o instigadas por la propia marca, como el Open Road Tour, muestra palpable del poder de convocatoria de Harley. Lo mejor de estos actos, además del buen ambiente, es que la recaudación suele donarse a la investigación de la distrofia muscular.

La familia y varios más

En 1998 Harley sigue explorando nuevos caminos y se reinventa asimilando a un fabricante de motos deportivas, Buell, que comparte la esencia norteamericana y motores con Harley; así los clientes más quemados también pueden sentir “la experiencia Harley”… ahora es Harley la que roba algo de mercado a las ‘R’ japonesas… cosas veredes, amigo Sancho.

Demostrando una vez más su visión largoplacista que explica por qué llevan 100 años en el negocio, en agosto de este 2008 Harley-Davison ha repetido estrategia comprando una marca de culto, lujosa, exclusiva, que fabrica motos preciosas con un diseño excepcional y a un precio muy alto, pero… muy deportivas: MV-Agusta.

Sobrevaloradas, diferentes, ilógicas… hay otras motos que cumplen el mismo cometido con mejores prestaciones y precios, pero no son Harley-Davidson.

Editado por Adolfo Ventura en: http://www.tintadigital.org

Harley-Davidson: Mito y acero (y II)

Posted in Historia de H-D on mayo 31, 2009 by bikerexcalibur

A pesar de la excelente publicidad gracias a rockeros y tipos duros en general como Elvis o Marlon Brando, Harley inicia los ‘80 con una fuerte bajada en la demanda. Tuvieron que reinventarse para seguir siendo los mismos.

Concentrada en averiguar cómo seguir ‘vendiendo la moto’, Harley sube una marcha para buscar nuevos nichos de mercado y comienza a ‘viralizar’ un mensaje que ha llegado hasta nuestros días: tú, amigo yuppie, tú, triunfador que has llegado a lo más alto y estás forrado, pero en cuyo corazoncito aún existe un rincón oscuro, tú sabes que quieres una Harley.

Y el mensaje comienza a calar: suben precios para diferenciarse de las copias japonesas, comienzan a “popularizarse” -es un decir- y ya no sólo las desean los malotes. Es un proceso lento y tedioso, se perderán adeptos por el camino que optarán por las Indian o las Confederate para no perder las raíces, pero la nueva tierra prometida es mucho mayor.

Sell to live, live to sell

En 1983 la marca crea el club Harley Owners Group (HOG) que, con el tiempo, se convertirá en la comunidad de este tipo más grande del mundo con más de 900.000 socios. Soplan nuevos vientos, las cifras de ventas aumentan y Harley sigue avanzando: en 1990 la FatBoy se convierte en un clásico instantáneo en su presentación. Posteriormente, su celebridad será universal al aparecer en ‘Terminator 2‘ junto a Arnold Schwarzeneger.

Además de reinventar su imagen, Harley ha sabido desarrollar como nadie ese fenómeno a veces barroco y a veces trágico que se denomina ahora tuning, aunque siempre se ha conocido como custom. En este sarao, Harley es la reina indicutible.

Pasando por caja religiosamente, que es lo que tienen los cultos paganos, puede diferenciar su ‘cerdo’ hasta convertirla en un auténtico salón rodante, o potenciarla para hacer caballitos facilmente pese a sus más de 300 kilos de peso. Literalmente, de todo.

Pero aún queda un territorio inexplorado por la mercadotecnia: Usted.

Difícilmente se puede ser más auténtico que siendo uno mismo, como los otros. Gafas de sol, colonia, pañuelos, chalecos de Harley y un largo etcétera de productos para seguir siendo un rebelde de los nuestros, un auténtico freerider… Y oigan, cuela.

En 1995 Harley ya ha reencontrado definitivamente el camino del éxito y marca su récord de ventas de producción en 105.104 motocicletas. Ya no es tan extraño encontrar a un hombre de negocios montado en una Harley, o a mujeres, algo impensable en décadas anteriores.

Aún recuerdo la imagen vista en alguna revista del corazón hace unos años: Harrison Ford descansaba lánguida pero sedutoramente bajo el porche, entre cabalgada y cabalagada, en un cómodo sillón junto a su Harley, con una bandeja de plata debajo para recoger el aceite que perdía. La Harley, digo. Si esto no es nivel, ya me dirán ustedes.

Traición pagana

Sin embargo, todo lo avanzado en mercadotecnia es inversamente proporcional a los avances mecánicos: llevan casi 50 años con mecánicas idolatradas pero anticuadas que exigen mantenimientos constantes.
Sabedores de que el cromo y el cuero ya no brillan como antaño y que su público es ahora más exigente, menos dispuesto a apretar tuercas cada 1.000 kilómetros, Harley-Davidson da el salto definitivo y presenta en 2003 la V-Rod, un nuevo modelo cuyo motor desarrolla Porsche.

Potente, rápida, cómoda y moderna, pero ya no le quedan bien las bolsas de piel tachonadas. Se han diseñado unas específicas en aluminio y plástico que sí le quedan bien y lo más divertido es que la presentan en Tokio, territorio apache desde el que hace veinte años casi les apean del negocio.

V-Rod para unos, “la bastarda” para otros, si en los ‘80 su resurrección se debió a la imagen, ahora se intenta por la tecnología. Pero este paso tampoco es entendido por los más puristas y cesan las innovaciones radicales, centrándose en mejorar la mecánica y mantener el diseño, o mejor dicho, su ausencia. De todos modos, para el núcleo duro de los aficionados pura sangre, “una cosa son las Harley, y otra lo que se vende ahora”.

Concentración en el cine

Si bien es cierto que hasta hace bien poco Harley nunca ha hablado de hacer publicidad como tal, bien mirado llevan muchos años haciendo anuncios de hora y media, desde ‘Easy Rider‘, hasta hoy. Echen un vistazo.

Además de en largometrajes, los actos publicitarios más recordados son las reuniones que organizan sus dueños, espontáneamente o instigadas por la propia marca, como el Open Road Tour, muestra palpable del poder de convocatoria de Harley. Lo mejor de estos actos, además del buen ambiente, es que la recaudación suele donarse a la investigación de la distrofia muscular.

La familia y varios más

En 1998 Harley sigue explorando nuevos caminos y se reinventa asimilando a un fabricante de motos deportivas, Buell, que comparte la esencia norteamericana y motores con Harley; así los clientes más quemados también pueden sentir “la experiencia Harley”… ahora es Harley la que roba algo de mercado a las ‘R’ japonesas… cosas veredes, amigo Sancho.

Demostrando una vez más su visión largoplacista que explica por qué llevan 100 años en el negocio, en agosto de este 2008 Harley-Davison ha repetido estrategia comprando una marca de culto, lujosa, exclusiva, que fabrica motos preciosas con un diseño excepcional y a un precio muy alto, pero… muy deportivas: MV-Agusta.

Sobrevaloradas, diferentes, ilógicas… hay otras motos que cumplen el mismo cometido con mejores prestaciones y precios, pero no son Harley-Davidson.

Editado por Adolfo Ventura en: http://www.tintadigital.org

DE MACARRAS A YUPPIES Un fenómeno llamado Harley

Posted in cultura custom, Curiosidades, Historia de H-D on mayo 31, 2009 by bikerexcalibur

El culto a su imagen la ha convertido en una de las compañías más saneadas del sector

William S. Harley y Arthur Davidson no podían imaginar, cuando terminaron de fabricar su primera motocicleta en 1903, que estaban asistiendo al nacimiento de un símbolo.

Diversos factores han contribuido para que la Harley Davidson sea considerada más como un fenómeno social que como un mero medio de transporte. En los años 20 comenzó a forjarse esta leyenda con la aparición del primer motor bicilíndrico en V de la marca de Milwaukee. Después llegaron los cromados, modelos cada vez más elaborados y, finalmente el cine, con Elvis Presley, Marlon Brando y, más recientemente Arnold Schwarzeneger, se encargó de convertirla en una estrella universal. Peter Fonda y Dennis Hooper, paseándose a lomos de sus Harley Davidson por la América de los sesenta en Easy Ryder, lograron calar hondo en la juventud de la época al transmitir esa sensación de libertad tan en boga en la sociedad de aquellos años. Y es que ningún otro vehículo logró sintonizar de tal forma con el carácter rebelde de los jóvenes de entonces.

El auténtico y genuino harlista fue tradicionalmente el macarra, el out sider o fuera de la ley. Vestido siempre con su cazadora de cuero, escondía llamativos tatuajes y el centro de su mundo era su caballo de hierro, su inseparable Harley Davidson.

Moda americana

En Europa se veía a esos muchachos como gente poco recomendable y a esas motocicletas como vehículos en periodo de extinción, mientras las BMW, BSA, Triumph y unas recién llegadas marcas japonesas hacían irreversiblemente su agosto. Pero con el paso del tiempo las cosas han cambiado mucho, y las Harley Davidson son hoy en día motocicletas elitistas, objetos de lujo no aptos para todos los bolsillos. Lejos de ser un símbolo vinculado a una ideología, esta marca se ha convertido en un reclamo comercial para toda clase de fines.

Desde el Harley Davidson Café que siguió al Hard Rock Café en la calle 57 de Nueva York, pasando por calzoncillos, gorras, colonias o encendedores, muchos son los fetiches que se comercializan aprovechando el tirón de imagen que les proporciona la célebre motocicleta de Milwaukee.

Pero la historia de Harley no ha sido un camino de rosas. Hace trece años, la baja productividad, la competencia japonesa y su falta de tecnología colocaron al mito al borde de la desaparición. Sin embargo, el pequeño gigante despertó de su letargo gracias a la clarividencia de un grupo de jóvenes y emprendedores empresarios que adquirieron la compañía en 1981.

Crisis de identidad

La filosofía de los nuevos propietarios era clara: “Seguiremos con el harlista de siempre pero, además, fabricaremos un producto exclusivo para los yuppies de París, Hamburgo o Sidney”. El resultado es que Harley Davidson es actualmente una de las compañías más saneadas del sector, y que sus motocicletas causan furor por todo el mundo.

Este éxito es todavía más espectacular si consideramos que una Harley es, de media, un 25% más cara que una custom japonesa. Pero es que es la auténtica, sentencian sus privilegiados clientes, que aseguran que ninguna moto actual tiene nada que ver con una Harley porque, al margen de otras consideraciones, ésta representa un estilo de vida diferente. Otra de las peculiaridades que hacen de las Harley algo más que una motocicleta es el hecho de que estén censados en todo el mundo más de 150.000 propietarios en sus diversos clubes de socios.

España no ha sido ajena a su éxito, y su mejor embajador fue Jaime de Mora y Aragón, amante de estos vehículos y participante en las concentraciones se celebraban en Marbella. En el presente año, la compañía Harley Davidson ha potenciado todavía más el made in USA en su actual gama de modelos, que van desde la sencilla Sportster hasta la Electra Glide pasando por la Fat Boy, que es la que mejor resume su manera de hacer de siempre. Profusión de cromados, mejoras técnicas como la inyección electrónica y mayor equipamiento contribuyen a potenciar el refinamiento de unos productos fabricados con el sello de la tradición.

Evidentemente, el sonido de sus motores, que ha sido registrado recientemente por la oficina norteamericana de patentes y marcas, sigue siendo uno de los valores intrínsecos de las Harley. Es, sin duda, el sonido de América.

Editado por ALEJANDRO MOÑIZ en http://www.elmundo.es

DE MACARRAS A YUPPIES Un fenómeno llamado Harley

Posted in cultura custom, Curiosidades, Historia de H-D on mayo 31, 2009 by bikerexcalibur

El culto a su imagen la ha convertido en una de las compañías más saneadas del sector

William S. Harley y Arthur Davidson no podían imaginar, cuando terminaron de fabricar su primera motocicleta en 1903, que estaban asistiendo al nacimiento de un símbolo.

Diversos factores han contribuido para que la Harley Davidson sea considerada más como un fenómeno social que como un mero medio de transporte. En los años 20 comenzó a forjarse esta leyenda con la aparición del primer motor bicilíndrico en V de la marca de Milwaukee. Después llegaron los cromados, modelos cada vez más elaborados y, finalmente el cine, con Elvis Presley, Marlon Brando y, más recientemente Arnold Schwarzeneger, se encargó de convertirla en una estrella universal. Peter Fonda y Dennis Hooper, paseándose a lomos de sus Harley Davidson por la América de los sesenta en Easy Ryder, lograron calar hondo en la juventud de la época al transmitir esa sensación de libertad tan en boga en la sociedad de aquellos años. Y es que ningún otro vehículo logró sintonizar de tal forma con el carácter rebelde de los jóvenes de entonces.

El auténtico y genuino harlista fue tradicionalmente el macarra, el out sider o fuera de la ley. Vestido siempre con su cazadora de cuero, escondía llamativos tatuajes y el centro de su mundo era su caballo de hierro, su inseparable Harley Davidson.

Moda americana

En Europa se veía a esos muchachos como gente poco recomendable y a esas motocicletas como vehículos en periodo de extinción, mientras las BMW, BSA, Triumph y unas recién llegadas marcas japonesas hacían irreversiblemente su agosto. Pero con el paso del tiempo las cosas han cambiado mucho, y las Harley Davidson son hoy en día motocicletas elitistas, objetos de lujo no aptos para todos los bolsillos. Lejos de ser un símbolo vinculado a una ideología, esta marca se ha convertido en un reclamo comercial para toda clase de fines.

Desde el Harley Davidson Café que siguió al Hard Rock Café en la calle 57 de Nueva York, pasando por calzoncillos, gorras, colonias o encendedores, muchos son los fetiches que se comercializan aprovechando el tirón de imagen que les proporciona la célebre motocicleta de Milwaukee.

Pero la historia de Harley no ha sido un camino de rosas. Hace trece años, la baja productividad, la competencia japonesa y su falta de tecnología colocaron al mito al borde de la desaparición. Sin embargo, el pequeño gigante despertó de su letargo gracias a la clarividencia de un grupo de jóvenes y emprendedores empresarios que adquirieron la compañía en 1981.

Crisis de identidad

La filosofía de los nuevos propietarios era clara: “Seguiremos con el harlista de siempre pero, además, fabricaremos un producto exclusivo para los yuppies de París, Hamburgo o Sidney”. El resultado es que Harley Davidson es actualmente una de las compañías más saneadas del sector, y que sus motocicletas causan furor por todo el mundo.

Este éxito es todavía más espectacular si consideramos que una Harley es, de media, un 25% más cara que una custom japonesa. Pero es que es la auténtica, sentencian sus privilegiados clientes, que aseguran que ninguna moto actual tiene nada que ver con una Harley porque, al margen de otras consideraciones, ésta representa un estilo de vida diferente. Otra de las peculiaridades que hacen de las Harley algo más que una motocicleta es el hecho de que estén censados en todo el mundo más de 150.000 propietarios en sus diversos clubes de socios.

España no ha sido ajena a su éxito, y su mejor embajador fue Jaime de Mora y Aragón, amante de estos vehículos y participante en las concentraciones se celebraban en Marbella. En el presente año, la compañía Harley Davidson ha potenciado todavía más el made in USA en su actual gama de modelos, que van desde la sencilla Sportster hasta la Electra Glide pasando por la Fat Boy, que es la que mejor resume su manera de hacer de siempre. Profusión de cromados, mejoras técnicas como la inyección electrónica y mayor equipamiento contribuyen a potenciar el refinamiento de unos productos fabricados con el sello de la tradición.

Evidentemente, el sonido de sus motores, que ha sido registrado recientemente por la oficina norteamericana de patentes y marcas, sigue siendo uno de los valores intrínsecos de las Harley. Es, sin duda, el sonido de América.

Editado por ALEJANDRO MOÑIZ en http://www.elmundo.es