Seguidores hispanos de las Harley-Davidson comparten una filosofía sobre dos ruedas

Grand Prairie (Texas), 19 ago (EFE).- La cultura asociada a las motocicletas Harley-Davidson tiene varias generaciones en EEUU que incluye a los latinos que lo ven como un estilo de vida más allá de la adrenalina asociada con la velocidad.

La marca Harley Davidson, que está a punto de cumplir 106 años, nació del ingenio de dos jóvenes llamados William Harley y Arthur Davidson el 28 de agosto de 1903.

Desde entonces la marca ha sacado al mercado una infinidad de modelos que se distinguen por su estilo rudo y único que atrae a millones de seguidores en todo el mundo.

En Estados Unidos hay cientos de clubes de las motocicletas Harley-Davidson y entre ellos hay una buena cantidad de fanáticos latinos.

Héctor Grimaldo, de 46 años y originario de Coahuila (México), trabaja en un concesionario de la Harley Davidson en la ciudad de Grand Prairie (Texas), al oeste de Dallas.

Grimaldo se “enamoró” de Harley-Davidson cuando aún vivía en su país. Apenas tenía 17 años cuando a sus manos llegó una edición de una revista en cuya portada aparecía la fotografía de una motocicleta.

“Era un sueño para mí comprarme una ‘Harley’ y venirme para Estados Unidos. Por mucho tiempo luché, pero finalmente me compré la moto de mis sueños. Manejo todos los días, es algo que no se pude describir, voy lejos a paseos de dos días con sol o así llueva o relampagueé”, dijo a Efe Grimaldo quien se ha ganado el sobrenombre de “El Calaveras”.

Y no es para menos. Grimaldo ha sido el centro de varias notas periodísticas de revistas especializadas y hasta programas de televisión como Discovery Channel por su gran afición a las calaveras.

Su motocicleta, una Harley Davidson modelo Springer fabricada en 1990, tiene pintadas decenas de calaveras en el cuerpo del motor, en el asiento, en las bolsas laterales y otras más en la manija del acelerador y colgadas en los lados posteriores.

En su cuerpo, Grimaldo lleva otro buen número de tatuajes de calaveras, del logotipo de la Harley Davidson y de la bandera mexicana.

“Mi moto, con 200.000 millas de recorrido, nunca me ha dejado tirado. He viajado varias veces a México y he cruzado la frontera como si nada. También a Carolina del Sur, Dakota del Sur y otros estados”, señaló Grimaldo.

Pero además de ser considerada una leyenda, los aficionados a la Harley Davidson han aprovechado el amor por la libertad y la camaradería para crear organizaciones dedicadas a la caridad o la solidaridad.

Ismael Fonseca, de Puerto Rico, lleva más de 35 años como motociclista. Pero hace sólo seis decidió con un grupo de compatriotas e hispanos de otras nacionalidades, unirse a la organización “Borinqueneers”.

De acuerdo con Fonseca, cuyo nombre como motero es “Tito”, su grupo honra al 65 Regimiento de Infantería de EEUU, que fue una unidad compuesta exclusivamente por soldados puertorriqueños que pelearon por este país de forma voluntaria desde 1899 hasta 1953.

“Compartimos la misma pasión de correr en moto pero también tratamos de honrar lo que nos dio la madre patria que es hablar en español. También participamos en actividades de recaudación de fondos para diferentes organizaciones en varias partes del estado”, indicó Fonseca.

En esta cultura, hasta los términos económicos tienen una connotación ligada al lenguaje que se utiliza en el mundo de los motores, especialmente entre los motociclistas de Harley-Davidson.

Por ejemplo, Cindy Waterston, coordinadora de eventos con el concesionario “Longhorn Harley Davidson Buell” en Grand Prairie, explica que en los últimos meses la inflación “ha volado y no ha desacelerado”, suficiente para que los consumidores se “pongan los cascos”, es decir, cuiden su bolsillo.

“Quizás ese ha sido el ingrediente que ha disparado las ventas de las motocicletas, porque son una alternativa en términos de eficiencia de combustible y muchos prefieren ‘andar en dos ruedas que en cuatro'”, aseveró Waterson, originaria de Texas.

Según la funcionaria, en promedio venden cerca de 250 motocicletas al mes cuyos precios varían desde los 7.000 a 45.000 dólares.

“El mejor día de esta temporada fue cuando vendimos 55 motocicletas”, informó Waterson, quien también se sumergió en el mundo Harley Davidson cuando tenía cuatro años.

“Entonces me decía a mí misma que ‘cuando crezca tendré una Harley’ y creceré viajando por todos lados”, recordó.

Pero no sólo las motos forman parte de esta cultura. La tienda donde trabaja Waterson vende miles de dólares semanales en chaquetas de cuero, camisetas, accesorios, gafas y hasta adornos para la casa con el logotipo de la marca.

“Es más que una moda. Es un estilo de vida para mí y para millones de personas que creemos en que nuestra libertad y pasión por la velocidad tiene que tener el sello Harley Davidson por donde lo miremos”, finalizó Waterson. EFE
Via:http://www.google.com

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