La esquina del viento(Debería ser obligatorio)

Debería ser obligatorio
¿QUÉ TE VOY A CONTAR YO, QUE TÚ NO HAYAS OIDO YA? DOS CRÍAS LE REBANAN EL PESCUEZO A SU AMIGUITA PARA SALIR EN LA TELE. UN PADRE VIOLA A SUS DOS HIJITAS TRAS PASAR LA TARDE EN EL PARQUE CON ELLAS. UN NIÑATO PASA POR EL FILO DE SU ESPADA NINJA A TODA SU JODIDA FAMILIA PARA PARECERSE A UN KUNFÚ DE VIDEOJUEGO. UN PRINGAO DEJA ABIERTA LA BOMBONA DE BUTANO Y SE LLEVA PARA ADELANTE A DOS VECINOS POR QUE NO LE CAÍAN BIEN…

Hace un par de días un importante diario nacional publicaba un test para que las mamas sepan si su niñito es o no un psicópata.
— Vamos a ver Carlitos ¿cuando ves al Pokemon malo te dan ganas de sacarle los ojos con una cucharilla y mearte dentro para que le escueza?
— Zi mami, zi
— Y dime bonito mío, cuando papi está viendo el fútbol y te dice que te calles, te dan ganas de pasarle con tus patines de cuchilla por la nuez de la garganta?
— Zi mami, zi
… y así anda la cosa. Claro que si te paras a pensarlo, algo de razón sí que tienen. Tal y como marcha este jodido mundo, raro es el día en que no te dan ganas de pillar la de cazar perdices, recortarle los cañones y salir a la calle en plan Harry El Sucio.
Haber conseguido un puto contrato basura es ya una jodida suerte, el litro de gasolina a precio de cubata nacional, el sistema sanitario garantiza la depuración de la especie permitiendo sólo sobrevivir a aquellos especímenes capaces de soportar tres años en lista de espera para una operación de corazón urgente y sacrificando a los miembros más débiles que no hacen sino mermar nuestra capacidad de supervivencia.
Sacar un jodido préstamo es tan sencillo como vender tu alma al diablo, te prometen una satisfacción inmediata a cambio de una eternidad de sufrimiento. Los porteros no te dejan pasar a la disco de moda, las chatis no te hacen ni puto caso, tu equipo de fútbol baja a segunda, y por si fuera poco, a Silvia la han echado de la casa del gran hermano —por cierto, que no sabía yo que mi hermano el grande fuese tan famoso, ¡mira Manu, todo el mundo habla de ti!— Está claro: este mundo es una Puta Mierda y aquí no vale la pena vivir, hoy ya no me puede ir peor y mañana no creo que vaya a mejorar la cosa, de modo que sintiéndolo mucho, acabo de tomar una decisión drástica y estoy dispuesto a llevarme por delante a quien intente impedirme llevarla a cabo.
Entro en casa y cierro dando un portazo, tiro la ropa de trabajo, me meto una vieja camiseta, los vaqueros mas raídos y mi único par de botas. Las gafas de sol, el paquete de tabaco, mis últimos cincuenta duros y las llaves de la moto. Llego al garaje sin saludar a los vecinos, le quito el candado y arranco sin importarme un pijo que salte la alarma del Golf TDI que aparca al lado. Salgo a la calle, me soplo un semáforo en ámbar y enfilo directo a la salida de la ciudad que tengo más cerca, jurándome que hoy al menos me cargo a trescientos. ¡Joder, qué temperatura más buena! ¡Qué agradable conducir a esta hora que ya no hay tráfico! Cómo ruge mi nena, ¿me echabas de menos? Yo a ti también. Sigo durante un par de horas y antes de darme cuenta estoy de vuelta en la puerta del Loro Verde.
— Coño Mateo, qué contento se te ve ¿has tenido un buen día?
— Sí hombre, ¿por qué no?
— Echa un par de cañas y saca los dados, que todavía me quedan cincuenta duros.
Y así termina todo, y no he necesitado matar a nadie, no ha sido preciso coger la de cañones superpuestos, no he acabado con más vidas que las de los mosquitos que viajaban en dirección contraria y todo ha quedado atrás. Toda la mierda, todo el agobio y toda la frustración sencillamente han desaparecido. Te cuento esto porque supongo que igual que yo, tú conoces esta sensación y hoy, después de leer toda esa porquería de noticias, solo se me ha ocurrido una cosa: debería ser obligatorio. Si todos esos psicópatas, macarras aficionados y Terminators de un solo telediario hubiesen salido a dar una vuelta en moto se les habría pasado la mala hostia o al menos estoy seguro que hubiesen encontrado un motivo para seguir viviendo, y sobre todo, para dejar vivir a los demás. Cuando la boñiga te llegue hasta el cuello, cuando no sepas cómo salir del agujero de tu vida, piensa que es obligatorio, que no te queda mas cojones que salir a dar una vuelta sobre tu hierro. Cuando vuelvas llámame y cuéntame como te ha ido. A mí me funciona.

Mateo

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