La esquina del viento(Barras y estrellas)

Barras y estrellas
Os imagino a muchos de vosotros leyendo la revista en el bar de la esquina, frente a una gran jarra de cerveza fría y quizás mientras echáis un cigarrito. Ya sé que muchos otros tenéis costumbre de leerla en el baño, lo que suele ser bastante tranquilo y relajante, pero en el baño también se fuma. Pues estas cosas sencillas, deberían de ser suficientes para demostraros lo bien que se vive en nuestra jodida tierra.

Supongo que a la mayoría, como a mí, las palabras “Estados Unidos” os traen a la cabeza un montón de imágenes del tipo “hamburguesa”, “barras y estrellas” o el país de la “libertad”. Todo ello debido a las mil y una películas o series televisivas con las que desde hace años nos bombardean. Ahora, imagínate rodando sin casco sobre una Harley-Davidson por sus interminables carreteras y disfrutando de su autentico espíritu de libertad infinita. Pero eso sí, sólo hasta el punto en el que rebasas la velocidad de 91 km/h., lo que, a sabiendas de que circulas por una autopista de pago completamente recta y con cinco carriles, tampoco parece mucho. Bien, pues en ese preciso instante, aparecen tres coches de sheriff, que con los pirulos encendidos y a toda hostia, te echan a la cuneta mientras te apuntan con las pistolas gritándote que pongas las manos donde las puedan ver o te introducen de forma inmediata doce pequeños trozos de plomo entre pecho y espalda. Si sigues sus instrucciones al pie de la letra, puede que llegues a ver nacer el sol un día más, pero ten por seguro que a través de los barrotes de la cárcel del condado. Eso sí, como son un país civilizado, la multa la puedes pagar con la tarjeta de crédito.
Si consigues salir de este trance supongo que quizás te apetezca hacer algunas compras. Ya sabes las botas de cowboy, un sombrero tejano, etc. Total, ¿no se compran ellos una chaqueta de torero y un abanico cuando vienen aquí? Pues en eso andaba yo, cuando pasé por un curioso departamento que anunciaba ofertas. “Su arma de segunda mano, recién revisada por menos de 100$ (unas 15.000 Ptas)”. ¡Coño!. ¡Joder, un Colt del 47 con las cachas de nácar por 4.500 pelas y además te regalan dos cajas de munición.
— Oiga y no tendrán de esas que tienen un rayo láser para apuntar al enemigo justito entre los ojos. — Por supuesto y además con esas regalamos una caja de balas desgarradoras, de las que después de hacer impacto revientan y destrozan al enemigo.
— Oiga y para llevarme una ¿qué tengo que hacer?.
— Pues nada joven, la coge Ud. y la paga en caja al salir junto con las botas. Bueno, antes de una semana tiene que enviar una carta al gobernador comunicando que se la ha comprado.
¡Pasmao, completamente pasmao! O sea que conducir a 95 km/h. es poco menos que un crimen porque puedes dañar a cualquier otro, pero sin embargo puedes llevar dos lanzagranadas cargados en el asiento de al lado, sencillamente porque este es un país libre. ¡Joder que gente!
Y tan pasmao me quedé que se me ocurrió encender un cigarrillo. ¡Dios bendito! Quizás hubiera sido mejor que hubiese puesto una bomba en el jodido pentágono.
— Pero qué hace. ¡Asesino! ¿Es que pretende matarnos? Como se le ocurre fumar. ¿No sabe que eso es malísimo?
Lo siento mucho pero como estamos al aire libre pensé que no habría problema. “Descastado, tercermundista. Capaz serás de querer también una cerveza”. Pues mire. Ahora que lo dice… “No os lo había dicho yo. Echad de aquí inmediatamente a este delincuente”. ¡Si señor!, pues así se las gastan en el puto jodido país de la libertad. Y si se te ha ocurrido aquello de “¡pues bueno, me voy a fumar al servicio!” Al loro. Todos los servicios tienen instalado un sistema de detector de humos y enormes carteles que anuncian multas de más de 300.000pts. por si se te ocurre encender un pitillo mientras cagas.
Estoy completamente convencido de que la culpa de todo lo que me pasa la tengo yo. Por ser un jodido cateto o por estar acostumbrado a vivir en un país donde quizás no llevemos por bandera la libertad, pero al menos te puedes fumar un Ducados mientras cagas o sentarte en la terraza de un bar para tomarte una cerveza o las que te apetezcan. Por mi parte se pueden ir metiendo todas y cada una de las barras y estrellas por donde mejor les venga, que aquí, sin tanto rollo, se vive mucho más tranquilo y con mas libertad. Que nadie lo ponga en duda.

MATEO

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