Bosozoku


Bandas de motoristas en Japón. Al igual que vimos en anteriores artículos el origen, formación y andanzas de las bandas de motoristas en los Estados Unidos de América, vamos a tratar a continuación, el tema de las bandas japonesas. En Japón ha habido bandas de motoristas desde mediados de los años 50. La creciente motorización del país después de la destrucción sufrida al final de la II Guerra Mundial y la aparición de una nueva juventud con cierto poder adquisitivo fue caldo de cultivo suficiente para la aparición de estas bandas.

En las primeras bandas de los años 50, sus miembros se referían a sí mismos como otokichi (fanáticos de la moto) y eran mayoritariamente, hijos de familias adineradas o mecánicos de coches que tenían acceso a unas motos aún demasiado caras para la mayor parte de la juventud de la época. Estas bandas fueron llamadas kaminari-zoku (tribu del trueno), por el escandaloso ruido de escape de sus motos sin silenciador. Hacia mediados de los 60, la motorización en Japón había crecido mucho, los vehículos eran más baratos y las motos más grandes y potentes. Durante este período se utilizó el término circuit-zoku (tribu del circuito). A finales de los años 60 un número bastante importante de jóvenes de diversos orígenes y estratos sociales se sumaron a estas bandas, que principalmente se dedicaban a la conducción temeraria, ruidosa y esencialmente peligrosa. Así, comenzaron a protagonizar algunos incidentes, seguidos por multitud de espectadores que se reunían en calles y parques. Si bien la mayoría de estos hechos fueron fácilmente controlados por la policía, en algunos otros ocurridos entre 1967 y 1972, las bandas y su público destruyeron coches y comercios. El más serio fue el Toyama-Jiken (incidente de Toyama) de 1972 en el que participaron unas 3.000 personas. De las que 1.104 fueron detenidas.

Tras este notorio incidente, las bandas atrajeron la atención de los medios de comunicación y se generalizó el uso del término Bosozoku para reflejar la agresividad de estos grupos. Bosozoku significa: La tribu (zoku) de los que practican la conducción temeraria y la competición ilegal por las calles de las ciudades (boso). En general y a pesar de estos incidentes, la prensa describía a los implicados como alborotadores y exaltados cuyo comportamiento incívico se debía a la conducta colectiva de las masas, culpando casi por igual a alborotadores y espectadores.

La situación cambió radicalmente durante el apogeo del período Bosozoku (de mediados de los 70 a mediados de los 80), cuando las bandas triplicaron su número de miembros. Los distintos delitos cometidos, las carreras ilegales y las peleas entre bandas comenzaron a ocupar titulares en la prensa. Los términos “criminales”, “delincuentes” y “grupo criminal”, eran habituales en los noticiarios. En esta etapa, el conflicto moral y social producido en la disciplinada sociedad japonesa, adquirió tintes casi dramáticos. Imaginemos una noche de fin de semana en algunas de las principales ciudades japonesas y sus calles más populares y transitadas desbordadas por un ruido atronador que ensordece y asusta a los peatones. Decenas, cientos de bosozoku aterrorizando a la población con sus motos y coches trucados, recorriendo las calles a velocidades que doblan lo permitido y triplican la que la mayoría de conductores pueden sostener en las congestionadas ciudades del país.

Los bosozoku son, generalmente, jóvenes bien vestidos con ropa elegante aunque extravagante, incluso utilizan uniformes kamikaze. En este aspecto no recuerdan para nada a las bandas americanas. Estos jóvenes, rondando por las calles con su cuidado aspecto, parecen yakuzas (criminales de la mafia japonesa). Pero a lo que realmente se dedican es al boso, es decir, a conducir sus motos a velocidad de vértigo, de forma absolutamente temeraria y a veces fatal, por las calles de la ciudad. Lo que ellos llaman una shinai boso (carrera en vías urbanas) incluye tanto la competición de velocidad como el exhibirse ante los viandantes. A veces se realizan varias sesiones de carreras a lo largo de toda una noche. Algunos cortan los cruces, otros despejan el camino intimidando a los demás conductores y otros, a cola del grupo, zigzaguean ante la policía para evitar la persecución. Este tipo de escenas se repetían entre los años 70 y 80, cuando los Bosozoku eran el principal problema juvenil en Japón. Y fueron considerados por la policía como una de las principales reservas de la yakuza.

Una mirada a los datos sobre el número creciente de bosozoku, bastaba para causar temor entre la ciudadanía japonesa. Entre 1973 y 1983, el número de miembros de estas bandas ascendió de unos 12.000 a 39.000, con unos 24.000 vehículos. También durante esta etapa el número de detenciones aumentó de unas 28.000 a 55.000. Aparte del peligro que los bosozoku suponen para el tráfico y los peatones, también escandaliza e intimida la imagen, iconografía y parafernalia empleada en sus motos y vestimenta. Aparte de los obligados cambios de escape buscando el máximo ruido, también se modifican las fibras de la carrocería, y como gran parte de la actividad bosozoku es nocturna, adquieren especial relieve la pintura, las luces y los flashes.

Al igual que sus motos, los bosozoku suelen causar gran impresión visual. Visten a menudo con el Tokkofuku (el uniforme de los pilotos kamikaze), con el nombre del grupo bordado en la espalda con hilo dorado o plateado, frases nacionalistas y patrióticas y símbolos nacionales japoneses como el sol naciente y el crisantemo imperial. La creciente violencia de estas bandas acabó resultando demasiado arriesgada para muchos y la presión social y policial y el aumento de las sanciones penales produjeron un fuerte declive de los bosozoku en los años 90.

Actualmente, la imagen rebelde y casi heroica de los bosozoku apenas sobrevive entre la juventud japonesa y encuentra su principal reducto en los medios de comunicación populares, en comics y revistas juveniles, que los consideran caballerosos héroes frente a los hipócritas “ciudadanos normales”, aparentemente tan respetuosos con la ley. En fin, bandas de motoristas, juventud, rebeldía, violencia, contracultura, inconformismo, etc. En U.S.A. y en Japón, con grandes similitudes y profundas diferencias, pero en esencia, rebeldía; A uno y otro lado del Pacífico.

Fuente:
http://www.pantrucus-custom.com/

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