Little Bastard


La leyenda
Dicen que el coche con el que murió James Dean, un Porsche 550 Spyder, apodado «Little Bastard», estaba maldito. El actor se dirigía a California a disputar una carrera con él y en un misterioso accidente frontal perdió la vida. Era el 30 de septiembre de 1955 y tenía sólo 24 años, y a sus espaldas películas de la talla de Rebelde sin causa, Gigante o Al este del Edén. Lo más extraño de todo es que aún después de siniestrado «Little Bastard» siguió matando de manera indiscriminada. Todos aquellos que compraron una pieza del auto del joven mito murieron a los pocos días.

La persona que adquirió el motor lo montó en su propio Porsche y en una carrera salió ardiendo; otro incauto que adquirió dos de las ruedas que aún servían se mató también en competición; el conductor del camión que lo trasladó quedó aplastado por el «Little Bastard» al sacarlo del trailer perdiendo las dos piernas; otro camión que lo llevó provocó un accidente múltiple en la autopista e incluso el edificio donde se almacenó tras el accidente acabó siendo pasto de las llamas… para más INRI, el acompañante de Dean, que sobrevivió a la colisión, fue condenado a pena de muerte años después por asesinar a su esposa.

La Moto
Pues bien, Markus Waltz ha querido homenajear al joven mito y ha dado vida a esta extravagante motocicleta que lleva el nombre y el dorsal -130- del «bastardo».

Técnicamente, esta custom utiliza como base motriz un clónico H-D fabricado por RevTech, de 110 pulgadas cúbicas y transmisión «manual» de seis relaciones. Y decimos manual, porque se acciona con una larga palanca situada en el costado izquierdo del depósito, mientras pisas el embrague con el pie izquierdo, al estilo de las H-D de antaño.

El resto de la artesanía la pone la gente de Walz-Hardcore Cycles, que firman desde las tapas de las culatas con doble árbol de levas, hasta el curioso sistema de freno trasero, en el que la corona de transmisión hace las veces de disco por su parte más próxima al buje (cualquiera se pasa con el engrase de la cadena…), pasando por la horquilla, el chasis con parte trasera tipo Hard Tail –sin suspensión–, las llantas, el depósito de combustible, los escapes y las trompetas de admisión para el carburador Mikuni o todos los mandos. Una auténtica obra de orfebre cuya fabricación dura 3 meses.

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